Lo que pasó el viernes 10 de julio
El pleno del Ayuntamiento de Zaragoza se reunió el viernes 10 de julio y aprobó el presupuesto municipal de 2026. La sesión empezó a las nueve y media de la mañana. Terminó pasadas las dos de la tarde. El punto estrella era el Impuesto sobre Bienes Inmuebles de uso comercial, ese que cada año vuelve a la sala con más tensión de la que parece desde fuera y que esta vez llegaba con una subida ya pactada de antemano entre los grupos que sostienen al gobierno municipal.
La subida no es igual para todos. En locales de menos de 200 metros cuadrados el recargo es del 3,1 %. En naves industriales del polígono de Malpica y de la carretera de Cogullada llega al 8,4 %. El consistorio calcula que la medida aportará 7,3 millones de euros más al año, un cálculo que nadie discutió en la sala porque nadie tenía otro número a mano para oponer.
Hubo un momento que se repite en casi todos los presupuestos. La concejala de Hacienda defendió la subida con un discurso de quince minutos. El portavoz de la oposición respondió con otro de veinte.
Nadie cambió el voto por lo que escuchó.
Marta Arrieta, de la Asociación de Empresas del Polígono Malpica, salió del pleno con el móvil en la mano. Ya tenía tres mensajes de asociados. El primero era de un taller de chapa de la calle Delicias. El segundo, de una empresa de mensajería de la avenida de Ranillas. El tercero lo borró sin leerlo.
La tasa se cobrará con el recibo de 2027, que se emite en marzo. Entre la aprobación y el primer cargo pasan ocho meses y medio. Ese plazo parece corto cuando el negocio vive al día.
Lo que cuesta ahora un local pequeño
Los números concretos ayudan más que los discursos, sobre todo cuando la subida se anuncia en porcentajes y nadie traduce ese porcentaje a euros de recibo.
Un local de 120 metros cuadrados en el barrio de Las Fuentes paga ahora unos 1.340 euros de IBI al año. Con el recargo del 3,1 %, pasará a pagar alrededor de 1.382 euros. Son 42 euros más.
En una nave de 600 metros cuadrados del polígono de Malpica el salto es otra cosa. La cuota actual ronda los 6.150 euros. Con el 8,4 % se va a 6.667 euros. Hablamos de 517 euros al año, algo más de 43 al mes.
No es una ruina. Tampoco es calderilla para quien acaba de comprar maquinaria o de firmar la renovación del alquiler. Manuel Gutiérrez lleva la administración de Eyeboltnexazeno, en la Calle de Aragón 33, y estos días revisa facturas de clientes que son pequeñas empresas.
Dice Gutiérrez: «No me quejo del impuesto en sí. Me queja la secuencia. Primero sube el IBI, luego el recibo de la luz y después el alquiler del local. Cada uno por su lado, pero todos en el mismo trimestre».
La comparación con otras ciudades no sirve de consuelo, porque Zaragoza sigue por debajo de Barcelona y de Madrid en tipos comerciales y ese dato se usa en los plenos como argumento tranquilizador, aunque el problema real nunca fue el nivel absoluto del tipo sino la coincidencia de varios cargos en un mismo ejercicio fiscal.
Para los autónomos con local alquilado hay un matiz importante. El IBI lo paga el propietario, pero muchos contratos incluyen una cláusula de repercusión de gastos. Quien no revise esa cláusula antes de firmar, la sufre después. Lo cuenta María Navarro, que lleva las citas en la misma empresa y ha visto contratos de todo tipo.
La respuesta de los gremios y los talleres
La Federación de Empresarios del Comercio de Zaragoza pidió por escrito una reunión con el área de Hacienda. La solicitud entró el lunes 13 de julio a las 8:40, con número de registro 2026/44.102. Todavía no hay fecha.
El tono de los gremios no es de confrontación. Piden un calendario más largo y deducciones para quien invierta en el local. Es una petición razonable y, a la vez, difícil de encajar en un presupuesto ya cerrado.
Manuel Domínguez compra suministros para Eyeboltnexazeno y para otros dos negocios familiares. «Si el local me cuesta 500 euros más al año, ese dinero sale de algún sitio. O no cambio la fregadora, o retraso la reforma del almacén», dice.
La reforma del almacén lleva dos años en la lista. No es una urgencia, pero tampoco un capricho. Cuando el dinero se reparte a mano, las decisiones se toman por orden de presión.
En el barrio de San José hay una imprenta familiar que lleva desde 1987 en la misma esquina. Su responsable, Pilar Fanlo, calcula que pagará unos 380 euros más. No ha despedido a nadie. Ha decidido no contratar a una persona para la campaña de Navidad, y esa decisión, contada así, suena pequeña, aunque en la práctica significa que una familia de tres personas repartirá el trabajo de cuatro durante los meses de octubre, noviembre y diciembre.
No conviene dramatizar. La ciudad sigue teniendo actividad, obras y locales abiertos. La cuestión es si el pequeño negocio aguanta el sumatorio de subidas que se acumulan sin una pausa clara.
Cómo se prepara una empresa pequeña
Revisar el contrato de alquiler es el primer paso. Si incluye repercusión del IBI, conviene pedir la liquidación del recibo antes de firmar la siguiente renovación. Muchos arrendatarios no ven ese documento hasta que llega la sorpresa.
El segundo paso es la facturación. Separar los gastos fijos de los variables por meses permite ver qué trimestre se lleva la peor parte. No hace falta un programa caro. Una hoja de cálculo bien hecha resuelve el 90 % del asunto.
El tercer paso, y el más difícil, es no decidir en caliente. El recibo de 2027 se emite en marzo, no en septiembre. Hay tiempo para ajustar precios, para renegociar con proveedores o para reorganizar turnos.
Marta Martín, que coordina los trabajos de limpieza, lo ve desde otra esquina. «En las oficinas del centro notamos cuándo una empresa aprieta el presupuesto. Primero reducen la frecuencia de limpieza. Después piden que se haga lo mismo en menos horas. Al final vuelven, porque el local se nota», dice.
La limpieza de oficinas, de portales y de locales comerciales es un gasto que muchas empresas recortan antes que otros. Es comprensible. También es reversible, y eso da margen para volver a negociar cuando pasa el mal trimestre.
Eyeboltnexazeno trabaja desde 2009 en Zaragoza. La empresa está en la Calle de Aragón 33, 50003 Zaragoza, y su teléfono es el 976 501888. El correo es [email protected] y la web, eyeboltnexazeno.click. El horario de atención va de lunes a viernes, de 9:00 a 18:00, y el sábado de 10:00 a 14:00.
Qué mirar en los próximos seis meses
Septiembre traerá el borrador de las ordenanzas fiscales para 2027. Ahí se verán los coeficientes concretos por tipo de inmueble. Los gremios quieren que se publiquen antes de que acabe el año, y esa petición, que parece de trámite, es la que más les importa porque un coeficiente publicado tarde deja sin margen a quien tiene que presupuestar el año siguiente.
En noviembre se renuevan muchos contratos de alquiler de locales en el centro. Es el momento natural para revisar la cláusula de gastos. Quien no lo haga ahora lo hará en 2028, probablemente con menos margen.
Marzo de 2027 llegará el primer recibo con el nuevo tipo. Ahí se sabrá, sin discursos, cuánto pesa la subida en cada negocio. Las previsiones municipales hablan de 7,3 millones de euros adicionales. La cifra es agregada y no dice nada de un local concreto.
Lo que cambia para quien vive aquí no es el tipo impositivo. Es la lista de decisiones pequeñas que se toman cada semana: aplazar la reforma, ajustar un turno, revisar una factura o cambiar de proveedor. Esa lista es la que nota el barrio.
Quien necesite una limpieza puntual después de una obra o un mantenimiento periódico de oficina puede llamar al 976 501888. La empresa también atiende trabajos en locales comerciales pequeños. Conviene preguntar antes por la disponibilidad en la semana.
El presupuesto se aprobó el 10 de julio. A partir de ahí, cada negocio hace sus cuentas. No hay mucho más que decir, salvo que las cuentas de una nave de Malpica y las de un despacho de la calle San Ignacio no se parecen en nada.