La primera llamada y la visita a Calle de Aragón 33
María Navarro atiende el teléfono 976 501888.
De lunes a viernes, de 9:00 a 18:00, y el sábado de 10:00 a 14:00, María anota cuatro datos antes de dar cualquier cifra: metros aproximados, tipo de suelo, si hay muebles dentro y la fecha en que hace falta el trabajo, porque un presupuesto por teléfono sin ver el estado real del local suele quedarse corto o largo y luego nadie discute lo que no se ha visto.
La visita técnica la hace Marta Martín, que lleva los trabajos de campo. Se desplaza al Actur, a Delicias o al barrio de San José el mismo día o al siguiente. Mira humedad, rodapiés, juntas y pintura. En una oficina del centro medimos 214 metros cuadrados y encontramos cuatro zonas con restos de yeso.
Eso cambia el material y el tiempo.
Lo que no hacemos también conviene decirlo: no tocamos instalaciones eléctricas de la red, ni circuitos de frío, ni la fábrica del edificio, ni aplicamos pesticidas ni biocidas, así que si un encargo incluye algo de eso lo derivamos y seguimos con lo nuestro.
Manuel Gutiérrez, en administración, revisa cada propuesta antes de enviarla. El presupuesto va por escrito, con horas y materiales separados. No hay sorpresas al final.
De dónde salen los encargos y cómo los comprobamos
La mayoría de los avisos llegan por teléfono o por correo a [email protected]. Otros vienen de administradores de fincas del centro, de talleres de la Almozara y de empresas familiares que reforman locales.
Cada aviso se apunta con fecha, nombre y dirección. María Navarro lo pasa a Marta Martín, que decide si hace falta visita o basta con una descripción detallada. Si el aviso es para una obra en la calle Predicadores o en el Coso, procuramos ir en la misma semana.
La comprobación no es un trámite.
En un local de 96 metros cuadrados cerca de la estación de Delicias, el cliente dijo que el suelo era gres y resultó ser porcelánico con juntas abiertas, de modo que cambiamos el producto y el tiempo de secado antes de empezar, no después, y avisamos del cambio por escrito a quien había pedido el servicio.
Manuel Domínguez, responsable de compras, verifica que el material esté en el almacén antes de cerrar la fecha. Si falta algo, se cambia el día o se busca una alternativa equivalente.
Nunca prometemos una fecha que no podamos cumplir. Un encargo se rechaza cuando no encaja. No trabajamos sobre vehículos ni sobre la estructura del inmueble. Tampoco aceptamos encargos que exijan certificados o licencias que no tenemos. Lo decimos en la primera conversación.
Qué pasa con un aviso cuando alguien lo discute
Cualquier persona puede llamar y decir que un trabajo no quedó como esperaba. No hay formulario secreto. Se anota la queja, se fija una revisión y se va al sitio. La persona que avisó elige el día.
La revisión la hace Marta Martín con quien avisó. Si el problema es nuestro, se repite la zona afectada sin coste adicional.
En 2023 tuvimos un caso en un piso de la calle Delicias: una mancha en el parqué volvió a aparecer a los seis días, fuimos, comprobamos que la humedad venía de una tubería y lo dejamos claro en el informe, sin cobrar esa segunda visita porque el origen no estaba en nuestro trabajo.
Las correcciones se apuntan en una hoja interna con fecha, dirección y qué se cambió. Manuel Gutiérrez revisa esas hojas cada mes, y si un mismo tipo de error se repite se cambia el producto o la forma de trabajar.
Nadie discute un aviso por escrito sin recibir respuesta.
Oficios de barrio, relevo y papeles
Trabajamos con talleres y comercios pequeños de Zaragoza. Muchos son negocios familiares con años de actividad y sin relevo claro. Vemos cómo afectan esas situaciones al mantenimiento de sus locales, aunque no damos asesoramiento legal ni financiero.
Un taller de carpintería en el barrio de la Magdalena cerró en 2022 después de 34 años. Su local estuvo seis meses sin limpiar y la entrada de polvo fue notable. Cuando reabrió como tienda de bicicletas, hicimos una limpieza de choque en dos jornadas.
La burocracia también pesa.
Cambiar de titular en un local exige papeles que no siempre están al día, y nosotros no tramitamos licencias ni registros: solo dejamos el espacio listo para la inspección, con las zonas comunes despejadas y el acceso libre para quien tenga que entrar a revisar.
Una panadería de la calle San Vicente de Paúl necesitaba limpieza a las 5:30, antes de abrir. Allí estuvimos tres mañanas, con el responsable delante.
Materiales, tiempos y personas
En Eyeboltnexazeno S.C. trabajamos cuatro personas y no subcontratamos el grueso del trabajo.
Manuel Gutiérrez lleva administración. Marta Martín dirige los trabajos. María Navarro coordina las citas. Manuel Domínguez compra y controla el almacén.
Cada servicio lleva su ficha: metros, producto, tiempo estimado y responsable. Una oficina de 130 metros en el barrio de Jesús tarda entre tres y cuatro horas si está vacía. Con muebles dentro, se añade una hora y media.
Los materiales se eligen por tipo de superficie y por lo que va a pasar después. No usamos el mismo producto en un suelo de terrazo que en una tarima. Tampoco mezclamos productos que no estén probados juntos.
El precio se calcula por horas de trabajo y metros, no por un número redondo.
En 2024, una limpieza después de obra en un piso de 78 metros del barrio de la Almozara costó 310 euros, con dos personas y cinco horas de trabajo repartidas entre la retirada de escombros ligeros y el repaso final de suelos y cristales.
Nunca decimos que un trabajo dure para siempre. La suciedad vuelve y las superficies se desgastan. Lo que sí podemos decir es qué se ha hecho, cuándo y con qué.
Dónde estamos y qué no hacemos
La sede está en Calle de Aragón 33, 50003 Zaragoza. No tenemos otra dirección, ni sucursal, ni taller. La web es eyeboltnexazeno.click y el correo es [email protected].
El horario es de lunes a viernes de 9:00 a 18:00 y sábados de 10:00 a 14:00. Domingos cerrado. Fuera de ese horario, el contestador recoge el aviso y se responde al día siguiente.
No ofrecemos servicios médicos, financieros, legales ni educativos. No trabajamos sobre vehículos, ni sobre instalaciones eléctricas de la red, ni sobre circuitos de refrigeración, ni sobre la fábrica del edificio. No aplicamos pesticidas ni biocidas.
Tampoco prometemos resultados, ingresos ni colocación. No tenemos certificaciones, licencias ni colegiación profesional.
Si alguien busca eso, no somos la empresa.