La aprobación del 24 de septiembre
El pleno del Ayuntamiento de Zaragoza aprobó el 24 de septiembre la modificación de la ordenanza fiscal de ocupación de vía pública, un texto que llevaba dos años en los cajones de la concejalía de Hacienda y que sale ahora con una subida del 34 % para andamios, contenedores de escombro y pequeñas plataformas de trabajo en el Casco Histórico, con entrada en vigor el 1 de enero de 2027 y sin periodo transitorio para las licencias ya concedidas.
En la sesión se habló de reordenar el espacio peatonal. También de la presión que soportan la calle Alfonso y el entorno del Mercado Central. El expediente salió adelante con los votos del gobierno municipal y la abstención de dos grupos. Los técnicos calcularon que afectará a 212 licencias anuales en el distrito.
Nadie mencionó a los talleres de restauración de muebles, encuadernación o cerrajería artística que ocupan acera de forma intermitente.
Son los que menos margen tienen.
Lo que cuesta un andamio en la calle Mayor
Pilar Biec regenta un taller de restauración en la calle Mayor, 41. Trabaja con dos operarios y saca andamio unas seis veces al año. "Antes pagaba 78 euros por una semana de plataforma; con la subida se me va a 104,50", explica. La diferencia parece pequeña. Sumada a doce o catorce días de ocupación al año, son casi 400 euros más, una cantidad que en un taller de dos personas equivale a dos meses de material o a la mitad del seguro anual del local, y que obliga a decidir entre subir precios o renunciar a las piezas grandes.
El cálculo oficial maneja cifras parecidas. La tarifa base por metro cuadrado y día en zona A pasa de 2,15 a 2,88 euros. En la calle San Pablo, con menos presión turística, el salto es de 1,70 a 2,28. La bonificación del 20 % se mantiene para rehabilitación energética.
No para reparaciones de mobiliario.
El taller de la calle San Pablo que se plantea cerrar
Joaquín Ferrando tiene 61 años y una encuadernación artesanal en la calle San Pablo, 12. Lleva desde 1994 en el mismo local. Atiende encargos de bibliotecas y de dos archivos municipales.
"Si me suben lo que dicen, tendré que dejar de aceptar trabajos que necesiten sacar material a la acera", dice. Ferrando no habla de cerrar. Habla de reducir. Su taller facturó el año pasado unos 61.000 euros, con un beneficio antes de impuestos de 9.300. Un incremento de 380 euros anuales en tasas no lo arruina: lo obliga a reorganizar los encargos y a renunciar a las piezas grandes, que son las que dejan margen, y a explicar a dos bibliotecas por qué este año no puede aceptar sus lotes de verano.
En el tramo entre la plaza de San Pedro Nolasco y el Coso hay siete talleres con licencia de ocupación temporal. Cuatro tienen menos de tres trabajadores.
Qué cambia en los barrios del sur
Fuera del Casco Histórico, la ordenanza apenas se mueve. En Delicias, La Almozara y Valdefierro la tarifa por metro cuadrado y día se queda en 1,40 euros, sin variación, de modo que un taller de carpintería metálica en la avenida de Madrid paga menos por ocupar acera que un restaurador de muebles en la calle Estébanes, una paradoja que la concejalía no ha querido valorar por escrito pese a las preguntas de dos grupos municipales.
Eso deja una paradoja. Un taller periférico compite mejor.
La Asociación de Vecinos del Casco Histórico ha pedido una reunión con la concejalía de Hacienda. La solicitud se registró el 25 de septiembre. No ha obtenido respuesta. Manuel Domínguez, responsable de compras de Eyeboltnexazeno, comenta que su empresa no usa andamios en vía pública, pero sí ha notado el efecto indirecto en los proveedores de materiales.
Las próximas fechas
El periodo de alegaciones se abre el 15 de octubre y se cierra el 12 de noviembre. Las asociaciones de comerciantes pueden presentar escritos en el registro general de la Plaza del Pilar. La ordenanza definitiva se publicará antes del 20 de diciembre.
Marta Martín, responsable de trabajos de Eyeboltnexazeno, señala que las empresas de limpieza no son el sujeto directo de la tasa. "Nosotros no ocupamos acera con estructuras", aclara. "Pero nuestros clientes del Casco Histórico retrasan reformas cuando sube el coste de la licencia, y eso nos llega igual."
María Navarro, que gestiona las citas, ha visto cómo dos clientes de la calle Mayor han pedido posponer trabajos de fin de obra hasta febrero. Son dos casos. De momento.